Cada obra nace de algo vivo y de una emoción. Estas series agrupan nuestras obras por lo que significan para nosotros: de espada y seda al aquí y ahora. Elige un tema y pasea.

Espada y seda


Una misma planta puede ser espada y seda a la vez, y ninguna de las dos anula a la otra. Nos fascina esa convivencia: la fuerza y la fragilidad habitando el mismo cuerpo, turnándose sin pelearse. El yeso — duro y delicado al mismo tiempo — es su territorio natural.

Interacciones


Nos gusta pararnos a mirar qué está pasando entre varios elementos: una conversación, una discusión, un alejamiento, una aproximación, un roce. A veces las plantas se giran unas hacia otras y de pronto son una cena entre amigos o dos vidas que se cruzan. Nunca sabremos qué se dicen — y por eso seguimos mirando.

Energía


La energía es una fuerza invisible que provoca un cambio de estado: la mecha, la chispa. Puedes tener la idea, pero sin ella nada se mueve — es el deseo y la ilusión, que hasta se contagian, frente a la apatía y lo inerte. Estas obras vibran: elementos en actividad constante, celebrando la vida incesante.

Lo que queda


Cuando viajamos nos emocionan los monumentos que llevan siglos resistiendo, igual que nos emociona una flor sabiendo que en unos días ya no estará. Entre lo que dura y lo que se apaga está nuestro trabajo: momentos y plantas efímeras que quedan fijados en la materia, ya para siempre. Quitar lo obvio es parte del mismo gesto: que quede solo lo esencial.

Aquí y ahora


Un capullo que no tiene prisa por abrirse, una manta de pétalos que pausa los pensamientos, la luz de primera hora de la mañana. Estas obras celebran la espera y la calma: esos momentos en que uno es uno mismo sin darse cuenta. Detenerlas en yeso es nuestra manera de quedarnos a vivir en ellas.

Tal como eres


No hace falta convertirse en otra cosa: basta con ser fiel a lo que eres, seas como seas. Un tulipán "roto" no pide perdón por sus llamas, y hay flores que florecen igualmente, sin permiso y sin luz. De ellas aprendemos a no tener miedo a ser diferentes.

Inmensidad


La inmensidad nos recuerda nuestro lugar en el universo: cuando uno se encierra en sus pequeños problemas, mirar algo mucho más grande devuelve la perspectiva. A veces es un espacio abierto donde respirar; otras, una sucesión de montañas enormes que se apilan en la distancia. Los grandes espacios nos relajan y nos inquietan al mismo tiempo — y en esa tensión nos quedamos mirando.