ALMENDRO II. Distancia de una Caída
Cuadro con Textura | Relieve fotográfico en yeso | Pieza única | 67x80cm
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La huella de unas ramas de almendro en flor, allá en el mes de abril, se ha sellado en la cima de un vacío. Pero las ramas ya no son lo que una vez fueron, poco a poco han ido quedando desnudas, dejando bajo sus pies un manto infinito de etéreos pétalos blancos. La paz, la calma y la tranquilidad se apoderan de este paisaje que pausa los pensamientos y los envuelve en luz suave de mañana.
La historia detrás
Sale de la misma mañana fría de febrero de 2024 que ALMENDRO I. Lo más delicado de aquel día fue el transporte: la flor del almendro dura poco y había que fotografiarla antes de que perdiera viveza; durante toda la sesión el estudio olió dulce. Para el suelo deshojamos a mano los pétalos de muchas flores y los extendimos sobre papel blanco hasta formar un manto. Después usamos las propias ramas, ya desnudas y con sus nudos, para marcar sobre el yeso húmedo las siluetas de lo que había dejado caer esos pétalos. Si te acercas, aún se ven pequeñas trazas de aquella rama incrustadas en la superficie.
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SOBRE EL ARTISTA
Los artistas juegan con el límite del espectador a la hora de reconocer la naturaleza fotografiada; buscan sugerir, atraer hacia un puente entre lo onírico y lo real.
Plantean un estudio sobre el sacrificio como medio de creación. La dolorosa supresión de una parte genera un nuevo todo, una realidad de aristas insospechadas donde la sustracción nos brinda una inesperada abundancia de belleza e interés visual.
Es un paralelismo con el tiempo vertido en momentos grises, aburridos o angustiosos que, de algún modo, nos otorgan una perspectiva más amplia de lo que significa vivir y nos permiten distinguir y anhelar las etapas dulces.
Así, en sus fotografías, la forma afronta un proceso de transformación, sometida al dominio de la luz para renacer en una versión desconocida. El volumen se secciona revelando siluetas que antes pasaban desapercibidas. Diferentes planos, diferentes instantes capturados en una misma visión.
En este punto, el aspecto material de la obra juega un papel protagonista. Existe una conexión emocional primitiva que los artistas atribuyen a materiales naturales, vinculados a la tierra, irregulares y ancestrales como la arcilla o el yeso.
Esto hizo inevitable embarcarse en un arduo proceso de investigación autodidacta, con incontables ensayos y errores, hasta lograr transferir toda la potencia de sus imágenes de la pantalla al yeso. Ahora, fotografía y volumen se fusionan en una única entidad, en una materialidad inexplorada lejos de los soportes tradicionales.




















































